jueves, 13 de septiembre de 2012

La previa a mi película

Por Panchi Galarce

El gran éxito de 7 cajas me hizo ser aproximadamente el espectador número 100.001 en verla, cosa que como amante de las artes y del cine no me agradó mucho, pero ese no es el punto.
No se preocupen que no voy a volver a hablar de lo bien hecha que está la película, ni cómo revolucionó las taquillas para convertirse en nuestra película de moda. No.
Si bien es cierto que el arte nacional en general está creciendo a buenos pasos hay otras áreas que sinceramente dan pena.
Pagamos por nuestras entradas, llegamos a la sala, nos acomodamos esperando ver la buena película que esperamos ver y nos enchufan 20 minutos de un increíble bodrio publicitario.
Cooperativas, centros de salud, aseguradoras, hoteles y lo único que nos faltaba: Propaganda política.
Aparte de ser cosas que no queremos ver, mi queja no radica exclusivamente en eso, sino en lo mal hechas que están. ¿Quién quiere ver malos actores como previa a lo que pagaste?  ¿Quién quiere ver malas animaciones? ¿Quién quiere ver la cara sonriente con photoshop de Horacio Cartes antes de ver cualquier película?
Pienso: si es que los cines quieren recaudar más que al menos tengan una exigencia de calidad, ¿no? ¡Estamos hablando de la pantalla grande!
Yo lo máximo que quiero ver antes de mis películas son los trailers, no sé ustedes.
Lo que nos merecemos como consumidores después de la cara mal hecha de buen tipo de Horacio Cartes es que al menos nos bajen los precios a la mitad. Y no odio sólo la propaganda de Melcha y HC, odio también al gordito que sale como si fuera que están en una reunión en la cooperativa, haciendo anotaciones sonrientes, o al tipo que se tira del edificio y sale un intento de dibujo de paracaídas, o al tipo que le canta una canción a su pobre hija Sol. Les odio a todos. Basta.
Y vean 7 cajas, por favor. Está genial.

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